En épocas anteriores de la historia de los seres humanos, la movilidad era una parte esencial de la supervivencia: buscar comida, cazar, evitar peligros, la defensa propia; todo implicaba y requería movimiento. Hoy en día, la mayor parte de las actividades se han delegado en las máquinas: la longitud de zancada necesaria en la actualidad es más corta de lo que solía serlo, la cantidad de fuerza que se necesita en manos y brazos es menor. Determinadas cosas que antes obligaban a las personas a salir, como por ejemplo hacer la compra o pagar facturas, pueden hacerse ahora desde la comodidad del hogar. Cada vez hay menos cosas de la vida diaria que requieren una actividad física. No obstante, como se reconoce que cierto grado de actividad es en cualquier caso necesario, algunas personas intentan cumplir con esa necesidad mediante el ejercicio organizado. Este tipo de actividad “artificial” no es del gusto de todo el mundo. Algunas personas consideran que les pone en una situación incómoda y que no merece la pena; otros creen que no tienen el suficiente tiempo libre.
La salud y la capacidad funcional son de vital importancia para la calidad de la vida social de las personas: el nivel de capacidad funcional determina la medida en que pueden manejarse con autonomía dentro de la comunidad, participar en distintos eventos, visitar a otras personas, utilizar los servicios y facilidades que les ofrecen las organizaciones y la sociedad, y en general, enriquecer sus propias vidas y las de las personas más próximas a ellos
ACTIVIDAD #1 EN BASE A TU CRITERIO Y CON LA INFORMACIÓN QUE HAS LEÍDO